jueves, 23 de septiembre de 2010

Sara Carbonero o el cómo morir de éxito


Recuerdo que durante la facultad, en tercero, teníamos una asignatura que fue sin duda de las que más aprendí, y más me gustó de toda la carrera. Era la de Ética Periodística. En ella, el profesor Hugo Aznar, nos explicaba aquello que debíamos y que no debíamos hacer, como personas y como periodistas principalmente.
Recuerdo en concreto una parte del temario que se llamaba "El gorrón y sus costes". En ella, se nos explicaba que hay que tener cuidado y no aprovecharse de los demás, puesto que en el periodismo esto es un arma de doble filo. Pues bien, uno de los famosos costes del gorrón, era morir de éxito.
En la historia del periodismo se han dado varios casos de esto. Hubo un periodista, en Estados Unidos -cómo no- Jayson Blair, que estuvo falsificando su trabajo. El tío, se había empapado de la información que aparecía en las agencias, y redactaba todo lo que había leído, incluso documentándolo con fotografías y testimonios.
Hasta ahí todo bien. Pero qué sucede cuando resulta que mientras tu escribías esto, y todo el mundo te creía un buen periodista, y un buen hacedor de tu trabajo, tú te hallabas cómodamente en tu casa, sentado en tu sofá, viendo la tele o escribiendo en un ordenador -o máquina de escribir-, mientras te paseabas por el salón en bata, y con las zapatillas de ir por casa.
Qué sucede cuando te empiezas a hacer famoso por tus crónicas, y tu curriculum, por ejemplo, aparece en escena, y se descubre- oh casualidad, maldigo a todos los dioses- que no eres periodista, o que has hablado más de la cuenta, o que te estás aprovechando de algo -a ojos de todo el mundo- pero que tú pareces no verlo.
Y ahí es donde voy. Sara Carbonero hacía su trabajo de reportera como una más.Eso no se lo va a discutir nadie, a menos que ahora salga alguien de La Sexta diciendo lo contrario, hasta que empezó a salir con Iker Casillas. Mucho revuelo, muchas ganas por confirmar la noticia, y muchas persecuciones a la pareja.
De repente, un buen día, su madre decide sincerarse, y confirma que no es periodista -todavía- , y que le queda una asignatura. Como el Pisuerga pasa por Valladolid, Sara, que ahora se codea con otras personalidades y famosillos, se permite el lujo de empezar a hacer anuncios en televisión, y además, y por si fuera poco, se dedica a hablar mal de los compañeros de equipo de su pareja, que por mucho que sea verdad -si lo es- o incluso aunque ella piense eso realmente, lo que debe hacer es callarse.
Primero por respeto a su pareja y a sus compañero de equipo, en este caso la víctima de las declaraciones de la Carbonero ha sido Cristiano Ronaldo, y segundo, porque se supone que es periodista, y debe tener cuidado con cada palabra que dice,porque cada palabra que diga va a ser analizada hasta la saciedad. Aparte de que trabaja en un informativo nacional, donde presenta los deportes, y se supone que ha de poseer el don de la objetividad. Por su condición de periodista, no debe opinar, sino informar. Aparte está, el hecho de que haya hecho estas criticas hacia Cristiano (quien le podría demandar) en otro programa de la misma cadena, donde casualmente ahora se habla también de fútbol.
Lo que no sé es de qué se extraña ella, y se sorprende, pero claro ha sabido rectificar más o menos a tiempo, y ahora ha declarado que lo que dijo se había sacado de "contexto". Vaya, con la periodista. Parece que haya descubierto ahora la profesión, cuando de todos es sabido -al menos para los que vivimos o intentamos vivir de esto- que todas las declaraciones se sacan siempre de contexto. Por eso pasa lo que pasa.
Si morirá o no de éxito, no lo sé, pero el tiempo nos lo dirá y parece que cada vez la fecha está más cerca.

Actualización 22 octubre: El Sueldo de Sara Carbonero

2 comentarios:

La Marmotilla Feliz dijo...

Qué manía le has cogido a la chica, joder. Anda que no hubieras dado tú la vida por tener el curro que tiene ella faltándote una asignatura. No puede salir con Casillas, no puede ser subdirectora de deportes, no puede, no puede... Estoy segura de que si te hubieran ofrecido su curro, conforme está la profesión, lo habrías rechazado. Claro, claro, claro...

Nessa Anarion dijo...

A ver, Telecinco ya dijo que No era subdirectora de Deportes.
No estoy juzgando su trabajo, si no, su don de la oportunidad. El hecho de que se esté aprovechando de algo que le va a beneficiar personal y egoistamente. Eso es lo que critico, porque a mi entender como periodista, no es ético lo que está haciendo.
Todos los hechos tienen sus consecuencias.